Autora: Ángeles Gil.
Editorial: DeBolsillo.
Género: costumbrista, histórica, romántica.
Número de páginas:
Encuadernación: tapa blanda.
Precio: 12’95€.
Sinopsis:
Su destino estaba escrito, pero decidió luchar por cambiarlo. Una
historia sobre el ascenso social de una criada a principios del siglo XX.
Una joven sirvienta en una propiedad vinícola.
A principios del siglo XX, entre los verdes campos de los viñedos
aragoneses, se alza la noble casa de la familia Prado de Sanchís. Cuando
Manuela empieza a trabajar como sirvienta, sabe que esta es su única
oportunidad para escapar del destino miserable que le ha sido impuesto por su
origen humilde.
Un romance secreto rodeado de intrigas familiares.
Entre los celos y los conflictos familiares -y esquivando la mirada
vigilante de la señora de la casa-, Manuela se entrega a un amor prohibido que
dará un vuelco a su vida y la obligará a luchar más que nunca para labrar su
propio futuro.
Un secreto del pasado que podrá cambiarlo todo.
Años después, cuando Manuela parece haber superado sus difíciles
recuerdos de juventud, un gran secreto saldrá a la luz. Será entonces cuando
ella deba desenterrar un pasado lleno de esfuerzo, amor y pasión.
Opinión personal:
Hay libros que llegan a nuestras manos casi por casualidad y terminan
convirtiéndose en auténticas joyas literarias. La casa del azúcar, de
Ángeles Gil, ha sido una de esas gratas sorpresas para mí. Lo que en un
principio imaginé como una novela romántica terminó siendo una historia mucho
más profunda, con una protagonista inolvidable, una ambientación envolvente y
un final que todavía me tiene dándole vueltas.
Puntos positivos:
Si hay algo que destacar en La casa del azúcar es el increíble
desarrollo de su protagonista, Manuela. La conocemos siendo apenas una
adolescente de quince años y la acompañamos a lo largo de su vida, viendo cómo
crece, cambia y se enfrenta a las adversidades que el destino pone en su
camino. Manuela es un personaje redondo, lleno de matices, con una evolución
tan realista que es imposible no empatizar con ella. Su historia es la de
una mujer que lucha por encontrar su lugar en el mundo, y en cada página sentimos
su dolor, sus dudas y sus esperanzas como si fueran nuestras.
Uno de los mayores aciertos de Ángeles Gil es, precisamente, el cuidado
con el que construye a sus personajes. No solo Manuela brilla en la historia,
sino que los personajes secundarios están igualmente bien desarrollados.
Entre ellos, Luis se lleva un lugar especial en mi corazón. Su carisma y
profundidad hacen que sea imposible no encariñarse con él. Cada personaje, por
pequeño que sea su papel, aporta algo valioso a la trama, enriqueciendo la
historia y haciéndola aún más realista.
Otro de los aspectos que más he disfrutado de esta novela es su estilo
narrativo. Ángeles Gil escribe con una prosa cuidada, pero sin artificios
innecesarios. Su estilo es claro, directo y fácil de leer, lo que hace que
la historia fluya de manera natural. No hay descripciones interminables ni
momentos en los que la narración se haga pesada; al contrario, cada palabra
está bien medida para que el lector se sumerja en la trama sin esfuerzo.
Además, la historia cuenta con un elemento de misterio que le da un
toque extra de intriga. A medida que avanzamos en la lectura, vamos
descubriendo secretos y piezas de un puzle que terminan encajando de manera
sorprendente al final. Porque sí, el final es otro de los grandes puntos
fuertes de esta novela: inesperado, pero completamente coherente con la
historia. Me dejó con la boca abierta y, sobre todo, con la sensación de haber
leído algo realmente especial.
No puedo terminar esta reseña sin hablar de la casa donde transcurre
gran parte de la historia. No es solo un escenario, sino casi un personaje
más dentro de la novela. La casa del azúcar es testigo silencioso de los
momentos más importantes en la vida de Manuela y, de alguna manera, se
convierte en un símbolo de su propia evolución. La autora logra transmitir la
sensación de que este lugar respira, que guarda secretos y que influye en el
destino de quienes lo habitan.
Puntos negativos:
Si tuviera que señalar algún punto negativo, diría que me encontré con
un par de erratas en el texto. Nada grave, pero lo suficiente como para que me
llamara la atención. Además, aunque el título de la novela tiene su significado
dentro de la historia, a priori no me pareció especialmente llamativo o
sugerente.
En definitiva:
Pocas veces me encuentro con una novela que me sorprenda tanto y me deje
una sensación tan fuerte al terminarla. La casa del azúcar es una
historia conmovedora, con personajes inolvidables, una narración fluida y un
final que no deja indiferente. Sin duda, una de las mejores lecturas que he
hecho en los últimos tiempos. Así que, si te gustan las historias de personajes
bien construidos, que abarcan toda una vida y tienen un trasfondo emocional
poderoso, este libro es para ti.
Puntuación: 9’3/10.
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